Filosofía

Cada obra comienza como una exploración.
Un diálogo entre el material y la forma, en el que la madera se expresa y guía el proceso. A través de este diálogo, investigo, descubro y dejo que la obra revele su propio camino.

Para mí, cada obra es una investigación. Una forma de comprender la vida a través de la materia, la forma y el movimiento.

Nunca fuerzo la madera. Escucho su veteado, su resistencia y sus imperfecciones. El material me habla y yo le respondo.

Para mí, la belleza solo surge cuando todo se mueve en armonía. Cuando hay equilibrio, la forma revela su tranquila sabiduría.

La naturaleza posee una sabiduría inherente.

La madera, moldeada por el tiempo, el entorno y el movimiento, guarda la memoria en sus vetas. Cada pieza de madera tiene su propia historia, marcada por el crecimiento, la resistencia y el cambio.

Mi función no es dominar el material, sino trabajar en relación con él. Escuchar, responder y dejar que la sabiduría que ya está presente guíe la forma final.

Parota, Encino, Eucalyptus — each chosen for its character and history.

El proceso nunca se hace con prisas.

Cada talla va tomando forma con el paso del tiempo, gracias a la atención, la paciencia y el respeto por el material. No impongo una forma, sino que me dejo llevar por lo que la madera me revela.

A través de este diálogo, surge una forma que se guía por las proporciones, las curvas y los ritmos naturales que se encuentran en todo el mundo viviente.

Cada pieza es un momento de escucha.
Una forma forjada a base de paciencia, atención y respeto por lo que ya existe.

Laurel Alanis